Para aprender cualquier técnica es esencial comenzar explicando sus características esenciales, tanto si son adultos como si los alumnos ( y este es el caso), son niñ@s, su empleo en el arte, historia, etc. Por lo tanto, con el  firme propósito de aprender y disfrutar de esta apasionante técnica, nuestros primeros pasos irán encaminados en primer lugar a conocer y manejar nuestras herramientas de trabajo: lápices, pinceles, tipos de papel, pigmentos acuarelables, tiempos de secado, tipos de pincelada,…etc.,

De forma progresiva aprenderemos a resolver elementos de la composición, trabajando inicialmente cada elemento por separado a partir de ejercicios muy sencillos, con la finalidad de terminar creando una composición temática. En nuestras primeras clases, dicha composición consistirá en resolver un paisaje, pues existen elementos genéricos que forman parte de esta tipología, ya sean estos rurales, o urbanos,  marinos etc.… El cielo, siempre va a estar presente, puede que un árbol, o bien todo un bosque, unas rocas, paredes de cemento, cristal, etc., así como diferentes tipos de vegetación.

Es fundamental también aprender nociones básicas de perspectiva. Saber situar los diferentes elementos en el espacio, y no solo desde un análisis basado en la lógica matemática del dibujo; la intuición y el color son también unos protagonistas  a tener muy en cuenta. Hay que aprender a manejar e incorporar el color con todo el  increíble  juego cromático que  nos proporciona su ensueño, e ir descubriendo  paralelamente toda la capacidad creativa que posee el niño, para incorporarla a cada trabajo mediante el disfrute de esa sorprendente sorpresa que supone siempre un pequeño paso más hacia el conocimiento.

Virginia Garrosa

[Total:3    Promedio:5/5]

Pin It on Pinterest

Share This