TALLER DE ACUARELA

El mágico encanto de las  acuarelas 

La magia en ocasiones se nos presenta de forma maravillosa, y no siempre sale de una chistera. Aquella mañana para mi recién estrenada alumna, nacía de la mano de un pincel, una sinfonía de colores y unas formas que yo le había prestado , lo que daría origen a mucho más que una pintura de paisaje, algo nuevo, un maravilloso descubrimiento ante sus ojos.

”Un poema en color”, fueron sus palabras. Compartía su mañana especial en la puerta del taller antes de despedirse hasta la sesión siguiente. Durante aquella clase se había relajado, había dejado los problemas a un lado y había conseguido disfrutar, sorprenderse. Nacía en ella una ilusión nueva, y yo como maestra, la llevaba de la mano.

Podéis imaginaros mi satisfacción como docente! Seguro que alguna vez os ha ocurrido algo similar dentro de vuestros mundos particulares. Esta, en mi caso, no es más que otra pequeña anécdota en mí recorrido como artista y maestra de arte. La paz,  la serenidad, o el disfrute que yo pueda generar en mis alumnos me son devueltos de forma exponencial, al igual que todo lo que tiene que ver con el aprendizaje de esta materia.

Si pintamos o estamos descubriendo el mundo de la pintura, en ocasiones  se nos pregunta cuál es nuestra técnica preferida. Desde hace muchos años yo siempre comento que la acuarela. Soy licenciada en Bellas Artes por la universidad complutense de Madrid, y aunque he estudiado, y trabajado como no podía ser de otra manera, oleos, acrílicos, técnicas mixtas, secas, etc…, desde hace unos años mi pasión se ha visto inundada por su magia.

Técnicamente no es una materia fácil, pero el hecho de que te atrape radica en buena medida en la viveza que nos proporciona su medio.   El Agua, ese ser vivo. La fluidez con la que manejamos y aplicamos la pincelada nos impide un dominio en la ejecución del cien por cien. La sorpresa puede ser una de sus cualidades aunque técnicamente no se presente como tal, y parecer en un primer momento frustrante ese dominio no absoluto, esa parte prestada al azar, la que tantas veces nos va a sorprender y deleitar, va ligada a su esencia, y siempre, puedes utilizarla a tú favor. Tiene además un componente muy poético, al que añadiremos su frescura, delicadeza, transparencia, o luminosidad, cualidades que siempre admiramos.

Es dinámica, como el tiempo presente en el que vivimos. Práctica por su comodidad, ligera a la hora de transportar, cómoda de trabajar casi en cualquier lugar, cualquier mesa, cualquier rincón se adapta a nuestras necesidades. Es limpia, manejable y muy útil a la hora de tomar preciosos apuntes durante nuestros viajes o periodos vacacionales, pues como ya he comentado es portátil.

Entre tan admirables cualidades como contrapartida afloran los miedos iniciales; es frecuente comprobarlo en muchos nuevos pintores a la hora de ponerla en práctica. Uno de los comentarios más habituales radica en la corrección. Cierto es que un exceso de pinceladas puede hacernos fracasar en nuestros objetivos, si bien los errores no pueden ser borrados y corregidos tantas veces como nos permiten otras técnicas, hay salvedades que posibilitan subsanar el trabajo. Lo ideal sería acertar a la primera, pero eso, lo da el tiempo, la dedicación y la constancia. Otro comentario que escucho habitualmente está relacionado con la humedad y su control, el agua hace su trabajo y aprender a dominarla no es tan complicado a priori como parece, para ello tenemos que ser buenos y atentos observadores de cómo se comporta en nuestro papel la acuarela en las zonas más húmedas, semihúmedas, o secas. Por descontado también está el miedo a enfrentarse al abismo del papel blanco; y otros que poco a poco se van subsanando, que por suerte y dedicación terminan desapareciendo.

En lo referente a materiales la industria nos ofrece un amplio abanico, que va desde los más costosos y profesionales, a los de iniciación siempre más asequible y por supuesto las gamas intermedias (muchas de ellas con excelentes resultados). A su vez, ha desarrollado una amplia gama de productos acuarelables que nos ofrece otras alternativas a la ya clásica pastilla, encontrando lápices acuarelables, rotuladores, ceras, acuarelas liquidas, o en tubo, esta última, mi preferida.  En cuanto al papel, es aconsejable desde un principio apostar por la calidad. A nivel de marcas ocurre lo mismo que con el resto de materiales, la oferta es muy variada, Arches, Windsor and Newton, Fabriano, o Sennelier son sumamente recomendables. Otro tanto pasa con el tipo de pinceles, ya sean estos naturales o sintéticos. El resto es trabajo es observación, perseverancia, no tirar nunca la toalla ante los errores, y considerar cada acuarela como un ejercicio de aprendizaje, un reto. No pretender que la vanidad nos gane la partida, y todo, poniendo corazón, mucho ánimo y ganas de aprender, conseguiremos nuestros objetivos.

Si deseas más información no dudes en ponerte en contacto con nosotros. Me encanta ver a la gente que me rodea aprender y disfrutar.

También te ofrezco la posibilidad de probar una clase sin compromiso.

Texto e imágenes: Virginia Garrosa

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